AURORA

Garikoitz Cuevas

13.05.2021 - 19.06.2021

Lamento empezar así de tajante, pero creo que es necesario poner las cartas sobre la mesa: Garikoitz Cuevas no es un pintor.

Ojo, no estoy diciendo que esté tratando de engañarnos. Sinceramente, creo que él no es del todo consciente de lo que su trabajo es capaz de abarcar.

Así que, bueno, maticemos: Garikoitz Cuevas no es solo un pintor. Además es un poeta que no trabaja con palabras sino con luz. Pero no uno de esos poetas estruendosos de barra de bar; no, es un místico que susurra versos sobre la soledad del universo.

Lo poco que sé de arte abstracto me lo enseñó Gari. Durante los dos años que compartimos espacio (pared con pared) en La Residencia de Estudiantes de Madrid, tuve la fortuna de acompañarlo a varias exposiciones. Ansioso y curioso como soy, yo le interrogaba en busca de respuestas y él, tan  sabio, tan conocedor de su arte, me brindaba preguntas. ¿Tú qué sientes?, me decía. Mira el cuadro, ponte en el lugar del pintor y dime qué sientes. Ponte en el lugar del pintor. Entonces aprendí que el arte es mirar el mundo desde otros ojos. Si eso no es poesía, ya me dirán ustedes.

Aún hoy en día, Garikoitz me sigue sacudiendo a preguntas. Con motivo de esta exposición, me mandó varias fotos de sus nuevos cuadros y me pidió opinión. Le dije que así, en un primer vistazo, me parecían más… no diré minimalistas, que me parece una palabra muy manida y que se queda corta en este caso; diré esenciales, primigenios. Tienen su esencia destilada. Y le dije también que tenían algo de herida. Y hoy, días después, me lo sigue pareciendo. Creo que algunos de sus cuadros retratan una herida y lo que esa herida dice de nosotros que la observamos. En su obra siempre hay algo detrás, algo oculto a plena vista. Algo que habita en ese espacio entre realidad (figuración) y abstracción.

Otro detalle que me fascina de la obra de Cuevas es cómo trabaja con el azar. No sé si él estará de acuerdo. Tengo la impresión de que, cuando pinta, él abre una puerta al azar, deja que se cuele y colabore en el cuadro, pero de forma controlada. Garikoitz le dice al azar: vale, vamos a jugar, pero según mis reglas. Y le funciona. Porque cualquier forma de arte busca dar orden y sentido al caos del mundo.

Su nueva exposición se llama “Aurora”. Según el diccionario de la RAE, Aurora tiene varias definiciones. Me quedo con tres de ellas:

-Luz sonrosada que precede a la salida del sol.

-Principio o primeros tiempo de algo.

-Canto religioso que se entonaba al amanecer.

¿No les había dicho que era un poeta místico que trabaja con la luz? Pero además, Aurora es nombre de madre, la suya. Madre, luz, dar a la luz, herida cálida y necesaria, versos esenciales hechos color o su ausencia: Garikoitz Cuevas, no solo pintor; no solo poeta.

JOSAN HATERO

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