03.12.2016 | Toda la actualidad Art|ArtForSale|barcelona|Exposicions

Tras el perfil de Teresa Mestre de Baladia

Artículo del Dr. Sergio Fuentes Milà, Dr. en Historia del Arte

La relevancia de Teresa Mestre i Climent de Baladia (1869-1949) en la cultura barcelonesa de principios del siglo XX es remarcable. Mujer de gran belleza y de una personalidad arrolladora, Teresa Mestre de Baladia fue fuente de inspiración de artistas y escritores. Culta, alta, de labios perfectos y pelo castaño, Teresa formó parte de un espacio social que le permitió vincularse a personajes como Pompeu Fabra (éste sería su cuñado), Josep Puig i Cadafalch, Eugeni d’Ors y Francesc Cambó entre otros muchos. Se casó con Jaume Baladia i Soler (1868-1954), ingeniero y heredero de una de las fortunas de industria textil más importantes de Cataluña. Otro nombre con quien mantuvo una estrecha relación fue el pintor Ramon Casas, que, durante varios años, realizó una serie de retratos para su familia, entre ellos el de Ramona Soler d’Ausió (tía de Jaume y matriarca de la familia. 1907), y dos telas que representan a dos de los tres hijos del matrimonio Baladia-Mestre: Jaume (1902) y Maria Teresa (1906). Además, se dice que en secreto, el pintor retrató a Teresa como mínimo en dos lienzos (c.1907 el primero; y 1908 el segundo que fue presentado en la Exposition Universelle de Bruxelles 1910), y en algunos dibujos al carbón. De estos últimos, uno de ellos es el que presentamos actualmente a través de Sala Parés.

Sin duda, el retrato más importante fue el conservado en la actualidad en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en el que aparece Teresa vestida con una túnica a la griega, mostrando su característica elegancia melancólica sobre un fondo neutro de ambiente de ensueño, con difuminados y arborescencias de inspiración velazqueña. La obra fue expuesta en la “Sala Casas-Rusiñol” de la V Exposición Internacional de Arte (1907),[1] junto al Retrato ecuestre de S.M. Alfonso XIII, el Retrato de la Señorita B (Àngels Burés Regordosa de Juncadella)[2]  o la célebre La Sargantain del Círculo del Liceo, [3] todas ellas sin gozar de apenas éxito alguno.

El retrato de la Señora de Baladia lo adquirió la Junta de Museos de Barcelona para formar parte de las colecciones municipales. Este cuadro se vincula a un momento en que la tradición clásica en Cataluña estaba de moda, con las excavaciones de Empúries y la irrupción de los preceptos del Noucentisme.

Tanto la indumentaria clásica alejada de cualquier ornamento accesorio, como la posición de la figura femenina con el brazo derecho en alto, aluden a esta tradición buscada. Hay que añadir que Teresa Mestre de Baladia fue uno de los modelos que sirvió a Eugeni d’Ors para crear la figura de “La Ben Plantada”, esencia del Noucentisme. No es extraño que el propio d’Ors insistiera en que la obra de Casas debía formar parte de una “Galeria  de Catalanes Formoses”, como complemento a la “Galeria de Catalans Il·lustres”.

Como apunta Isabel Coll, seguramente esta idea surgió del conocimiento de la existencia de la galería de bellezas femeninas que poseía Luís I de Baviera en el Palacio de Nymphenburg de Munic.[4] No obstante, Ramon Casas permitió la adquisición de la obra por parte de la Junta de Museos de Barcelona con la condición que tan solo formara parte del Museo y no de esta supuesta “Galeria de Catalanes Formoses”, que jamás llegó a conformarse.

 

Sergio Fuentes Milà, Dr. en Història de l’Art