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Actualidad

La Sala Parés de 1877

12.07.18 — 16:27
Tómbola a beneficio de la familia de Tomàs Padró en la primera Sala Parés, 1877

Al hacerse cargo de la Casa Parés, que tan solo era una tienda de estampas y molduras, Joan Baptista Parés i Carbonell (1847-1926) aprovechó la dinámica cultural barcelonesa e hizo de la exposición de obras de arte (pintura, escultura y artes decorativas) la principal e innovadora marca del negocio familiar. El año 1877 se estaba construyendo de nuevo la finca del número 3 de Petritxol, propiedad del jurista Maurici Serrahima i Palà (1834-1904). Un dato poco comentado y que consideremos relevante fue la afición de Serrahima hacia el arte. Antes de su carrera profesional como abogado se dedicó a la pintura de paisaje y al dibujo con poca fortuna. En parte, esto explica su constante vinculación en el desarrollo artístico de la ciudad, así como la colaboración con el joven Parés desde 1877. Ambos acordaron habilitar un espacio anejo al antiguo negocio de la familia, justo en el patio del número 3.

Joan Baptista Parés i Carbonell (1847-1926)

Esta fue una de las primeras construcciones diseñadas ex professo para la exhibición de obras de arte en Barcelona. Una composición cuadrada y simple sobre la que se eleva una claraboya de cristal sostenida por cuatro columnas de hierro. Este sistema se tradujo en un espacio amplio y diáfano donde, a partir de iluminación cenital, se podían admirar correctamente las obras expuestas. El planteamiento arquitectónico, tanto por los materiales y sistemas constructivos como por la concepción espacial buscada, respondía al deseo de erigir un espacio moderno, funcional y visualmente atractivo. El proyecto se basaba en construcciones de exposiciones universales, donde la experimentación del hierro y el vidrio estableció nuevas tipologías arquitectónicas de carácter monumental. Así pues, Parés elevó un templo dedicado al arte basado en este tipo de edificios de la modernidad aunque, eso sí, más modesto. Años después seguirían un criterio similar otros edificios de la ciudad destinados a exposiciones como el Palacio de Bellas Artes (1887-1888), talleres fotográficos como el de los Napoleón (1900) o algunos estudios particulares de artistas.

El efectivo y efectista espacio fue elogiado por el público desde su inauguración a mediados de marzo de 1877, acto espectacular que contó con la asistencia del general Ramon Blanco Erenas, capitán general de la región de Barcelona, quien entró precedido por un escuadrón de caballería y una charanga militar. Sobre los muros de la flamante sala de exposiciones se exhibieron obras de Modest Urgell, Ramon Martí Alsina, Lluís Rigalt, Joaquim Vayreda y Josep Reynés entre otros. Pocos meses después, el éxito se traducía en un aumento de ventas tanto de cuadros expuestos como de marcos y molduras, y las colas de curiosos para ver qué se exhibía en Sala Parés comenzaron a ser habituales y, en ocasiones, colapsaron la estrecha calle Petritxol.

La sala del número 3 de Petritxol, conocida como "sala pequeña"

La prensa coetánea insistía en la modernidad arquitectónica de la ya galería de arte:

“El local arregaldo por el señor Parés para la venta de estampes y marcos y exposición de cuadros ofrece, la ventaja de que a la luz natural pueden examinarse cómodamente las obras expuestas, cuando en los otros se debía recurrir siempre a la luz artificial que altera muchas veces las cualidades artísticas. En la trastienda ha hecho construir el señor Parés un salón cuadrado aproximadamente, que recibe luz cenital por medio de cristales planos colocados en los lados y por una elegante claraboya en forma de cúpula que ocupa el centro. Unas ligeras columnas de hierro la sostienen por los cuatro ángulos y sirven a la vez para la colocación de cuadros […]”.[1]

La arquitectura como marco de exposición fue uno de los principales atractivos del proyecto del señor Parés. Todavía lo es. Pese a las diferentes reformas, mantiene la esencia y el encanto originales. En la actualidad, la claraboya y estructura de hierro de la sala pequeña (la de 1877), reconvertida en sala de venta privada hace décadas, ha sido restaurada con motivo de los 140 años y con la finalidad de recuperar las raíces de la galería. Uno de los extremos de esta sala primitiva acoge el ESPACIO MEMORIA, donde se expone de manera regular obras de artistas históricos y se ofrece asesoramiento en la adquisición, la venta o el estudio de las piezas exhibidas.

[1] Diario de Barcelona,13 de marzo de 1877, p.2836

 

Sergio Fuentes Milà, Dr. en Historia del Arte