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Homenaje a Josep Amat

En el 25 aniversario de la muerte este artista tan vinculado a la galería, le hacemos un homentatge junto con la Fundación Amat

11.01.16 — 17:00
Josep Amat
FUNDACIÓ JOSEP AMAT

Josep Amat y Labrador nació el 13 de abril de 1901 en Barcelona , en la calle Muntaner a tocar en la Gran Vía , en el número 29. EIs sus padres no eran de posición acomodada pero de tipo de vida bastante acomodada . El padre, José Amat y Aymar, nacido en Barcelona, ​​era administrador de fincas. Su madre, Juana Labrador, también barcelonesa, fuerza culta y buena pianista , seguramente influyó en las inclinaciones artísticas de Ios sus hijos. De los cuatro hermanos , la más grande, María, fue muy buena pianista , y el segundo , Gabriel , fue arquitecto y excelente acuarelista.

Josep Amat

LA FORMACIÓN DEL PINTOR (1916 – 1926)

Debido a la predisposición que ya desde pequeño demostraba por el dibujo, en 1916, cuando todavía estudiaba bachillerato, sus padres lo llevaron a clases de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios Aribau. El año siguiente ingresó en el Ateneo Obrero y ese mismo año también lo llevaron al taller del pintor Antoni Ros y Güell, para recibir clases de pintura. La primera clase consistió en coger los pinceles y pintar unas vistas del taller sin recibir indicaciones previas del profesor. Aquellas primeras telas pintadas motivó que el maestro indicara a los padres que aquel chico de 16 años, interesado por la pintura, no podría aprender nada en su taller y dio así por terminadas las clases apenas iniciadas.
Al terminar el bachillerato, en 1920, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Llotja. Su padre, sin embargo, de carácter más bien autoritario y con cierto espíritu práctico, también lo hizo inició en los estudios de electricidad en la Escuela Industrial, unos estudios que abandonaría dos años más tarde.
En 1922 Amat participó por primera vez en un Concurso-Exposición de la Asociación Catalana de Estudiantes. El primer premio de este concurso lo ganó su hermano Gabriel, y él obtuvo un accésit del Círculo Artístico de Sant Lluc. Durante ese mismo año hizo el servicio militar en el cuerpo motorizado del ejército de tierra, como conductor de camiones, ya que su padre la había enseñado a conducir porque este destino casi garantía a los soldados evitar de ser enviados a la África.
En 1924, Amat establece contacto con el pintor Joaquim Mir. Como le interesaba mucho su pintura y sabía que Mir pintaba por los entornos de Riells del Fai, fue a pintar aquellos paisajes para poder coincidir con él. Después de aquellos encuentros, Mir lo consideró discípulo suyo, y al mismo tiempo se estableció una fuerte amistad que se prolongó hasta la muerte de Mir, en 1940. En 1925, las sesiones conjuntas de pintura se intensificaron tanto que Amat a vivir muchas temporadas en la casa de Mir en Vilanova y la Geltrú, lo que le permitió conocer otros destacados artistas como Utrillo, Nonell, Casas, Rusiñol, Apel·les Mestres, Maillol, Manolo Huge o Rebull.
Aunque Mir consideraba Amat como discípulo suyo y su influencia en la pintura de aquellos años es notoria, Amat se consideraba más un amigo que un discípulo y lo trataba con respeto.

Josep Amat

EL INICIO DE SU ETAPA PROFESIONAL (1927 – 1936)

En 1927 comenzó a dedicarse más intensamente a la pintura, aunque con motivo de las obras de la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, empezó a trabajar también como delineante en el negociado de Obras Públicas para conseguir unos recursos económicos que la pintura aún no le proporcionaba.
El 3 de marzo de 1928, Amat inauguró su primera exposición individual en la Sala Dalmau, de Barcelona. Por aquella ocasión contó con la presentación del pintor Mir, de quien hizo un retrato al aguafuerte que ilustraba el cartel y el catálogo.
En 1931 hizo una estancia en Montserrat, donde los monjes concedían alojamiento a los pintores que iban a pintar. Amat realizó algunas telas y convivió con otros pintores, con los que establece una amistad que siempre mantendrá.
En 1932 realizó dos nuevas exposiciones, en febrero en las Galerías “Layetana” y en diciembre en las Galerías “Syra”. Estas exposiciones recogían vistas urbanas poco usuales de Barcelona, ​​ya que trataban temas como la Barceloneta o el Raval y assolihen un notable éxito, que lo consolidó en su trayectoria artística.
El verano de 1933 fue a pintar en Sant Feliu de Guíxols, donde conoció al que sería su esposa, Isabel Girbau Estrada, la cuarta hija de los cinco hijos de una de las familias más acomodadas de la ciudad. Su padre, Enecón Girbau y Valls, banquero hasta la crisis de 1914 y posteriormente industrial, no mostró ninguna reticencia a que su hija festejara con un pintor de Barcelona. Precisamente, fue su ya prometida Isabel quien más le animó a realizar una ida a París para pintar.
En aquel primer viaje de Amat en París, en noviembre de 1933, fue acompañado de su amigo de la época de Montserrat, el pintor Emili Grau Sala, que ya era conocido en el mundo artístico de la capital francesa, lo cual le facilitó relacionarse con otros pintores franceses como Albert Marquet y Raoul Dufy, con quien estableció una cierta amistad.
París le impresionó mucho y pintó intensamente, tanto en aquel primer viaje como en todos los posteriores que realizó. Además aprovechó aquella estancia para visitar repetidamente el museo del Louvre y muy especialmente el Jeu de Paume, donde había expuestos los principales pintores impresionistas que más le interesaban, como Sisley, Pissarro, Guillaumin o Bonnard.
A la vuelta del viaje, en 1934, presentó una exposición de dibujos coloreados en las Galerías “Syra” y luego participó en una exposición de pinturas en La Pinacoteca, con algunos trabajos que había realizado durante su estancia en París y con los que obtiene un notable éxito.
Amat se consolidó entonces como pintor, participando en diferentes certámenes de la época, como la Exposición del Desnudo organizada por el Círculo Artístico de Sant Lluc en diciembre 1933, donde obtuvo uno de los premios, La Feria del Dibujo y El Salón de Barcelona 1933, 34, 35 y 36, donde fue premiado por la junta de adquisiciones, así como en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid de 1934, donde fue galardonado con una medalla. También estuvo representado en la Exposición de Artistas Españoles en París que organizó el Ministerio de Estado en febrero de 1936 en París.

DE LA BODA A LA POSGUERRA ( 1936-1961 )

Según explica detalladamente en las frecuentes cartas que envía a su prometida en Sant Feliu, Amat alquiló en mayo de 1935 los bajos de una torre en la calle de Julio Verne en Sant Gervasi, como domicilio donde establecerse después del próximo boda. El precio de la casa resultaba asequible ya que se veía afectada por el proyecto urbanístico de construcción de la Ronda del Mig. Así pues, Amat la alquila porque creía que esta reforma urbanística quizás nunca llegaría a llevar a cabo.
La boda entre Josep Amat e Isabel Girbau se celebró en Sant Feliu de Guíxols, el 17 de junio de 1936, en la característica Casa de les Punxes de la playa de Sant Pol, un mes antes del inicio de la Guerra Civil. El padrino de boda fue el pintor Joaquim Mir, seguramente más como amigo que como maestro. Posteriormente, se trasladaron a vivir a su nueva residencia de Barcelona, ​​ya arreglada.
El inicio de la Guerra Civil, un mes después de la boda, marcó el joven matrimonio, ya que el conflicto conllevó traumáticas consecuencias para la familia. EIs padres de Amat tuvieron que esconderse en una casa que tenían en Viladecans. El padre de Isabel, Enecón, y su hermano Ricardo, fueron detenidos poco después. Enecón fue fusilado y Ricard, que fue enviado al frente, murió un año y medio más tarde. Durante una primera etapa de la guerra, el consejero de la Generalitat, Tarradellas, que procuraba proteger tanto como podía los artistas, destinó Amat en una fábrica de armamento en Gualba, como delineante, hasta que después de una inspección, y temiendo que se descubriera sus limitaciones para ejercer la plaza que ocupaba, fue esconderse, junto con su esposa, a veces en Sant Feliu, otros en Viladrau o también en la propia casa de la calle Julio Verne de Barcelona.
En este periodo, el pintor disminuyó considerablemente el ritmo de su actividad pero, a pesar de la confusión y peligros que suponía la guerra, no la abandonó por completo. Durante las largas horas muertas, pintó unas telas que reflejaban a veces la soledad, y otros, la paz relativa en que vivían fruto del aislamiento. En medio de aquellas circunstancias y después de un bombardeo muy cerca de su casa, en julio de 1938 nació Isabel, primera hija del matrimonio.
Una vez terminada la guerra, a pesar de las dificultades que suponía la posguerra, especialmente para un artista, Amat pudo estabilizar la vida de su familia en la casa de Barcelona y continuar yendo en verano en Sant Feliu, donde alquiló una casa el Paseo del Mar, lo que le facilitó poder dedicarse intensamente a la pintura. La subsistencia de la familia le vino garantizada cuando, con un apretón de manos, rubricó un acuerdo con el marchante de la Sala Parés de la calle Petritxol de Barcelona, ​​Joan Anton Maragall. Con este acuerdo, el pintor percibiría una cantidad fija al mes, equivalente a un sueldo medio de la época, a cambio de un mínimo de 20 cuadros anuales, para poder realizar cada dos años una exposición. El acuerdo verbal también contemplaba que el pintor pudiera vender telas en el propio taller, pero debido a su carácter tímido, raramente hizo uso de tal posibilidad. La primera exposición en la Sala Parés se celebró en diciembre de 1940, con notable éxito de público y crítica. A partir de entonces, expuso regularmente cada dos años hasta 1987.
En 1940 nació su segundo hijo, José, y en 1942 el tercero, Juan.
Durante estos años de posguerra en que los espacios de libertad quedaban limitados a círculos muy reducidos de iniciativa privada, se fue agrupando un conjunto de artistas que se reunían frecuentemente. Este grupo, llamado la Colla, lo constituían pintores, escultores, músicos, escritores, un ceramista y coleccionistas. Las reuniones de la Colla en su totalidad, o bien por partes, como el grupo de los Pepitu, compuesta por los que se llamaban como él, José, fueron muy frecuentes hasta los años 60, cuando la edad y las sucesivas defunciones fueron reduciendo las actividades.
En esta nueva etapa, el pintor comenzó a presentarse nuevamente a exposiciones en las que se pudiera obtener algún premio en metálico para poder mejorar sus limitadas posibilidades económicas. Así, en 1941, participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, donde obtuvo la 3ª medalla. En 1942 le fue concedido un diploma en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona. En 1943 expuso por primera vez en Madrid, en la Sala Vilches, donde también expondría algunos años más. En 1944 obtuvo el premio de la Diputación de Barcelona en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Barcelona, ​​y en 1947 participó en el Concurso de Pintura de Montserrat, donde fue galardonado con el segundo premio de paisaje.
En 1949 volvió a París, tras el paréntesis obligado por la Guerra Civil primero, y la Guerra Mundial, después. En esa nueva estancia, esta vez acompañado de su esposa, pintó intensamente. Después volvería a pasar temporadas el años 1967, 1968, 1972 y 1.978.
En 1951 obtuvo el primer premio de dibujo en la I Bienal Hispanoamericana de Arte de Madrid. También fue premiado en la II Bienal Hispanoamericana de Arte de la Habana, Cuba, en 1954. En 1955 consiguió con mucho eco el Gran Premio de Pintura instaurado por la Diputación de Barcelona. El éxito obtenido en la participación de todas estas exposiciones permitieron consolidar la reputación que el artista alcanzó

LOS AÑOS DIFÍCILES ( 1960-1964 )

La etapa marcada por el trabajo regular entre Barcelona y Sant Feliu, las frecuentes encuentros con los amigos de la Colla, y el éxito de sus participaciones en exposiciones y concursos cambió radicalmente a partir de los años 60. El proyecto de construcción de la Ronda del Mig se reactiva y deben abandonar la casa de la calle Julio Verne que es afectada. En septiembre de 1962 debía producirse el traslado a una casa que el pintor hacía unos años que pretendía adquirir, una antigua torre de veraneo del Putxet, situada muy cerca de la aún casa del artista y que también tenía jardín. La adquisición se fue retrasando debido a un largo proceso judicial, y debido a las dificultades económicas tardaría casi l0 años a acondicionarla. A estos contratiempos hay que añadir que dos meses antes del traslado a su mujer sufrió una caída visitando unas excavaciones arqueológicas en Sant Feliu y quedó inválida. El estado de ánimo del pintor resentirse mucho, pero lo pudo superar gracias al carácter animoso de su esposa. Otro contratiempo que tuvieron que afrontar en aquella época fue cuando, en 1965, se puso en venta la casa que tenían alquilada en Sant Feliu, el balcón de la que le servía de taller. La cuestión quedó resuelta en conseguir que un amigo suyo comprendido el inmueble, y una vez renovado, le alquilara uno de los pisos.
Durante estos años a pesar de la desgracia, continuó pintando con energía y vigor, y superó todas estas dificultades gracias al carácter optimista y batallador de su esposa Isabel.

Josep Amat

EL RECONOCIMIENTO DE SU OBRA (1970-1984)

A partir de 1970 Amat empezó a recibir el reconocimiento de su ya larga trayectoria artística. El Ayuntamiento de Sant Feliu le dedicó una exposición homenaje. En 1971, al llegar a sus 70 años, se jubiló de la Escuela Superior de Bellas Artes de Barcelona, ​​donde era profesor desde el 1941. Ese mismo año obtuvo un éxito repentino en su exposición en la Sala Parés, ya que el día de la inauguración fueron adquiridas todas las obras expuestas.
La mayor disponibilidad económica que le comportó este éxito creciente le permitió adquirir, en 1976, un piso en el Paseo del Mar de Sant Feliu, ya que el contrato de alquiler que tenía finalizaba, y así poder disponer de una terraza para colorear la bahía.
En 1978 sufrió un infarto, que superó, a pesar de verse forzado a tener que frenar su actividad. Desde entonces, sus desplazamientos se redujeron. En sus temáticas habituales, se añade una nueva, los ramos de flores, tanto en las mesas de su terraza de Barcelona como la de Sant Feliu, delante del mar.
En 1980 el Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols le rindió un nuevo homenaje, organizando una Exposición Antológica y dedicándole una calle. En 1981 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Sant Jordi y el Fondo Internacional de Arte que, en una Exposición Homenaje, le libres la Medalla de Oro de la entidad.

Josep Amat

EL DETERIORO DE SU SALUD (1985-1991)

En 1985 a su estado de salud se deterioró bruscamente a causa de una embolia que le afectó el brazo y la pierna izquierdos. La recuperación le permitió caminar de nuevo, aunque con gran dificultad, pero ya no recuperaría el brazo izquierdo, lo que le dificultó poder pintar.
A pesar del esfuerzo que debía realizar para poder continuar trabajando con la movilidad reducida, y disponiendo únicamente del brazo derecho, con el ánimo constante de su esposa y el apoyo de toda su familia tomó nuevamente los pinceles y continuó pintando con el mismo empuje, aunque con una producción mucho más reducida.
En 1987, se le dedicó una Exposición Antológica en Girona, en la Fontana de Oro, y en 1988, le fue concedida I’última distinción y la más apreciada de todas las recibidas por el pintor, la Cruz de San Jorge de la Generalidad de Cataluña.
El 27 de febrero de 1990, estando él y su esposa ingresados ​​en el mismo hospital, muere Isabel, lo que la afectó profundamente. Sin embargo, su relativo restablecimiento le permite volver a su casa. Al llegar el verano aunque realizó una corta estancia en Sant Feliu, donde el 29 de julio terminó su última tela, una vista del paseo desde su terraza, obra que evidencia que su debilitamiento físico, producido por su enfermedad, no le había restado calidad y color a su pincel. Amat murió en su domicilio de Barcelona, ​​el 17 de enero de 1991.
Con motivo de su muerte, la crítica, que por los años 80 también la había relegado apreciablemente, como todos los artistas alejados de las vanguardias, el volvió a considerar ya valorar como uno de los referentes de la pintura catalana del siglo XX (1 ). Su encuadre estilístico, que se había considerado como impresionista (2), o postimpresionista (3), con la perspectiva de toda su trayectoria, es considerado más independiente y más cercano al fauvismo (4).
Después de su muerte, Amat ha seguido mereciendo reconocimientos, como ha sido la dedicación por parte del Ayuntamiento de Barcelona, ​​en 1997, de una plaza, justo al lado donde había sido su domicilio de la calle Julio Verne, o bien los diversos actos organizados tanto en Barcelona como en Sant Feliu de Guíxols y Girona, en 2001, con motivo del centenario de su nacimiento.