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PARC NATURAL

29.09.16 — 15.11.16
Paisaje Natural 1 José Ramón Ais, 2014, fotografía , 125 × 93,7 cm
MAPA - Más de cien años Jerónimo Hagerman, 2014, fotografía, 27 × 41 cm
Más de ciento diez años VI, 1/3 Jerónimo Hagerman, 2014, fotografía, 27 × 41 cm
Más de ciento diez años IV, 1/3 Jerónimo Hagerman, 2014, fotografía, 27 × 41 cm
Más de ciento diez años III, 1/3 Jerónimo Hagerman, 2014, fotografía, 27 × 41 cm
Más de ciento diez años II, 1/3 Jerónimo Hagerman, 2014, fotografía, 27 × 41 cm
MO II Rosa Amorós, 2003, cerámica, 73 × 46 × 46 cm
MO IV Rosa Amorós, 2003, cerámica, 42 × 38 × 38 cm
Despojo II Rosa Amorós, 2012, cerámica, 27 × 22 × 10 cm
Ella Rosa Amorós, 2007, cerámica, 39 × 27 × 13 cm
Paisaje Rosa Amorós, 2003, cerámica, 12 × 160 × 197 cm
MO III Rosa Amorós, 2003, cerámica, 38 × 42 × 42 cm
S/T José Díaz, 2015, óleo sobre tela, 195 × 162 cm
Psalmos de la noche José Díaz, 2015, óleo sobre tela, 116 × 89 cm
Painting sucks since I quite smoking Jan Monclús, 2015, óleo sobre lino, 38 × 46 cm
Flag revealing landscape Jan Monclús, 2016, óleo sobre lino, 116 × 89 cm
Flag hiding landscape Jan Monclús, 2016, óleo sobre lino, 116 × 89 cm
Actually, I don't feel like painting anymore Jan Monclús, 2015, óleo sobre lino, 38 × 46 cm
Berza 2 José Ramón Ais, 2013, fotografía, 90 × 67,5 cm
Alegría en el jardín 5 José Ramón Ais, 2011, fotografía, 41,25 × 55 cm
Berza 3 José Ramón Ais, 2013, fotografía, 55 × 41,25 cm
Parque natural 3 José Ramón Ais, 2014, fotografía, 125 × 93,7 cm
Parque natural 2 José Ramón Ais, 2014, fotografía, 125 × 93,7 cm

PARC NATURAL

Para Georges Perec, el campo es el espacio de recreo que envuelve la segunda residencia de algunos similares y, en ese sentido “el sitio donde se come pan casero, se respira mejor y a veces se ven animales que normalmente no se ven en las ciudades”, en el campo, también según Perec,” hay más lugar que en la ciudad “. Ahora bien, aún sus cualidades nada es suficiente como para considerar que es un espacio. Porque en realidad – dice Perec- el campo no existe, es una ilusión.

Sobre la ilusión de ser o insinuar, son muchos los artistas que siguen trabajando. Se trata del arte de dar a entender que lo que vemos no siempre es lo que parece sino también -y sobre todo- lo que queremos ver. De manera que lo que vemos, además de ser lo percibido, es lo que hay detrás de la obra de un artista. Es decir, allí donde después del instante de ver y tomarse el tiempo de comprender se concluye, en un momento, que lo visto es la plataforma desde la que el artista nos abandona en brazos de la imaginación, en nuestros propios brazos, una idea, una emoción.

Los artistas de esta exposición saben mucho de imaginación, pero también de realidad, del campo, de un paisaje, de una ilusión. Y es precisamente por la ilusión del paisaje al que se refieren, al que eluden, o del que parten por el cual han sido seleccionados para dotar de vida nuestro particular  “Parc Natural”:

 

José Ramón Ais (Bilbo,1971)

Rosa Amorós (Barcelona,1947)

José Díaz (Madrid,1981)

Jerónimo Hagerman (Ciudad de México,1967)

Jan Monclús (Lleida,1987)

 

José Ramón Ais (Bilbao,1971)

 Formado en Bellas Artes, doctor en escultura y diseñador de jardines, la obra fotográfica de José Ramon Ais vendría a ser como un viaje a lo más profundo de lo que es natural sin moverse del jardín de casa. Y es que las suyas son unas obras que, aun realizadas en entornos domésticos, parecen realizadas en lugares remotos, mitológicos, irreales o míticos. Eludiendo a través de sus fotografías a diferentes tipologías dentro de la historia de la jardinería -el hortos conclusus, el jardín zen, etc- o a los diversos simbolismos de las flores evocando una experiencia sensorial, un jardín, Ais nos propone acercar la mirada frente a aquello que a duras penas vemos. Mostrando artificiosos paisajes vegetales que dejan ver la construcción artificial de la que resultan, las obras de Ais son como una composición visual vinculada tanto a la pintura como a los orígenes de la fotografía, el ikebana, los calendarios de paisajes Kitsch o las propias tecnologías de la imagen, incluidos los efectos especiales del cine. Por medio del croma key, el fondo azul del cielo se convierte en el decorado para un escenario poblado por todo tipo de plantas: ruderales, adventicias, invasoras, productivas, silvestres … cada una actuando según su naturalidad, pero sometidas, como en el diseño de un jardinero, a la lógica de la ficción que están representando, más que al rigor científico de las leyes botánicas.

 

Rosa Amorós (Barcelona,1945)

 La manera de conectar con aquello telúrico, ancestral, primitivo y los interrogantes que, alrededor de los mitos de la creación, la religiosidad, el ser y su relación con lo demás, acompañan al hombre desde sus orígenes, es lo que ha hecho que Rosa Amorós esté presente en esta muestra a través, precisamente, de algunas de las obras con las cuales ha llevado a cabo una poética más personal: el barro cocido. Un material ancestral, surgido de las entrañas de la tierra, capaz de evocar desde el más allá la relación del hombre con la naturaleza y ejemplo de que, en el sí de su obra, Amorós dedica una atención especial a la naturaleza y a la esencia del hombre como motivos para hablar de la fuerza de la vida, la pasión, el dolor, el placer, el enigma y todas aquellas emociones que provocan la contemplación del medio natural.

 

José Díaz (Madrid,1981)

 Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, José Díaz desarrolla su actividad artística por medio de la pintura. Una pintura que, entendida como un proceso de investigación y una forma de hacer, se encuentra especialmente ligada a los procesos afectivos producidos entre el ser humano y su ambiente. Transportando estos procesos de investigación a un entorno práctico y visible, en una transmisión de información donde hay una deformación y una construcción, el proceso de investigación de Díaz se centra en el reconocimiento de las formas y la consideración de la superficie pictórica como una superficie de datos. Una superficie que, como la que trabaja Díaz, condensa los datos que percibe y siente mientras pasea por una ciudad, de noche, atendiendo a los sonidos y entendiendo que la suya es una tarea que, como pintor, recae en su capacidad para trasladar sobre la tela aquello que sería un paisaje urbano y sonoro.

 

Jerónimo Hagerman (Ciudad de México,1967).

 A Jerónimo Hagerman, su afición por las plantas le viene de analizar la relación que hay entre el sujeto y el exterior, y por lo tanto, de los vínculos emocionales entre el individuo y la naturaleza. Debatiéndose entre la ubicación de aquello que es humano delante de la naturaleza y/o de lo humano como parte de la naturaleza , su obra se inicia documentando la corta distancia que, a veces, hay entre aquello artificial y aquello natural. Una deriva que, en diez años de trayectoria, lo lleva a enfocar su trabajo entorno a los vínculos del hombre con la vegetación, investigando las diferentes variables en relación con el territorio exterior, el paisaje y específicamente, el jardín como plataforma doméstica de la naturaleza.

 

Jan Monclús (Lleida,1987)

Alrededor del interés de Monclús para buscar nuevas formas de abordar la pintura figurativa y su fascinación por conceptos como el error, el azar o el fracaso, se forja la obra de un artista obsesionado en aprovechar la potencialidad de los errores en relación al proceso creativo.  En base a esta consideración la suya es una obra que, aun manteniendo una cierta deuda con la obra de Gerhard Richter, Willem Sasnal, Luc Tuymans o Rafal Bujnowski, se fundamenta en la búsqueda de aquello esencial, el rechazo al ornamento y el deseo de plasmar a través de los pinceles no tanto el mundo como su idea.

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