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Antoni Mas

18.05.17 — 13.06.17
Ischia, oli sobre tela, 130 × 195 cm
L'horitzó des de Ischia, óleo sobre tela, 80 × 60 cm
Matinada a Ischia, 2016, óleo sobre tela, 80 × 60 cm
Crepuscle a s'Estalella, 2016, óleo sobre tela, 54 × 73 cm
Itaca després de la pluja, 2014, óleo sobre tela, 54 × 73 cm
Perfum de tenasses, 2016, óleo sobre tela, 60 × 92 cm
Els miralls de la mar, 2013, óleo sobre tela, 60 × 92 cm
Vas romà, 2016, óleo sobre tela, 100 × 73 cm
Àbaco, 2016, óleo sobre tela, 100 × 73 cm
Ornament casual, 2015, óleo sobre tela, 92 × 65 cm
Cards de primavera, óleo sobre tela, 73 × 100 cm
Fruitera grega, 2015, óleo sobre tela, 92 × 65 cm
Somni violeta, 2014, óleo sobre tela, 50 × 65 cm
Metàfora de rosa, óleo sobre tela, 55 × 38 cm
Metafora del silenci III, 2014, óleo sobre tela, 73 × 54 cm
Nostàlgia de canteranos, 2013, óleo sobre tela, 55 × 46 cm
Melangia de tavernes, 2013, óleo sobre tela, 55 × 46 cm
Metàfora del silenci, 2010, óleo sobre tela, 50 × 73 cm
Dànae, 2016, oli sobre tela, 60 × 80 cm
Tatto, 2014, oli sobre tela, 81 × 60 cm

Antoni Mas

“Gregal”

“Itaca te brindó tan hermoso viaje”

C. KAVAFIS

Recuerdo que un día cuando era niño y navegábamos con mi padre cerca de la costa de sa Ràpita, en Mallorca, me dijo:

«Hoy viene de gregal. Le dicen gregal o griego porque es el viento que lleva a Grecia ».

 

Ahora mismo un viaje a Grecia nos lleva el referente de Kavafis o Llach, pero entonces me pareció mucho más simple. Me hubiera gustado que mi padre hubiera dado un golpe de timón y el gregal hubiera llenado nuestra vela, poniendo proa hacia Itaca, aunque entonces desconocía su mito.

Tenía la sensación de que todo el mundo mediterráneo me era cercano. Y, tal vez, esta impresión aún continúa, sobre todo en cuanto a sentimientos y experiencias. Estoy seguro de que la luz, el mar y el sol, son los mismos desde Cerdeña hasta las islas griegas y también en Ischia, Roma o Siracusa.

¿Habéis visto la línea rosada que se desprende del horizonte al crepúsculo? Entonces, más arriba, se vuelve ocre claro y, más arriba al fin, azul turquesa. Es un momento mágico. ¿Habéis visto como durante las secas de Enero los arrecifes  se vacían y la hierba parece oro viejo? Quizá recordéis también con placer la belleza de los pétalos, la fragancia de las frutas, la danza barroca de las telas… Incluso podría intuir el pelo de las ninfas.

Pensando en todo este montón de sensaciones y vivencias he querido poner por título a la exposición la palabra gregal, y también porque me rebelo contra los estereotipos que pesan sobre el arte realista que lo reducen a una simple transcripción de la naturaleza, cuando en realidad sé que pinto con el alma, trasladando al lienzo el sello que nos deja, a todos los isleños que amamos el mar, la huella del salitre pegada a la piel.

Si alguien, al mirar estos cuadros, vislumbra alguna de las emociones que he descrito antes, me sentiré realizado, pero si no es así, porque soy muy consciente de que una comunicación a este nivel es muy difícil, que por otra parte no sé si tengo el derecho a exigirla, tendré el consuelo de haberlo intentado durante cuatro años con la fuerza que me da lo que veo y siento cada día. El arte verdadero debería ser eso, gotear la vida sobre la paleta y la tela.

Me gustaría que el gregal llene vuestras velas y hagáis una singladura tan larga y enriquecedora como la que yo he hecho navegando hasta ahora dentro del arte actual.

 

Antoni Mas

sa Ràpita, Primavera 2017

 

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