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Actualidad

Calendario Exposiciones 2016 – 2017

1.09.16 — 12:13

RAFEL JOAN, Palma de Mallorca 1957

29/9/2016  –  1/11/2016

Sus paisajes son líricos y contemplativos, sumamente poéticos, cercanos al simbolismo… Hablan de la soledad y la quietud, del paso del tiempo, del ciclo de las estaciones, de la luz natural que despierta o se apaga… o de como la lluvia o el viento cambian los campos, los árboles y las plantas. La luz de Rafael Joan es siempre natural, bellísima, y tiñe la atmósfera de una paz diferente…

Como dice Enrique Juncosa: «La atmósfera de sus pinturas es siempre densa, con unos colores terrosos que nunca son brillantes ni primarios. Es un pintor de la luz, que pinta siempre sombras, amaneceres, crepúsculos, momentos de transición. Todo es finalmente inalcanzable, aunque busque la fijeza, y esta tensión da a su pintura un punto siempre inquietante».

Tanto pinta la infinita diversidad de atmósferas que crea la luz mediterránea como fragmentos que la luz crea al desintegrarse en partículas flotantes que se mueven entre las hojas y ramas de los árboles o en el fondo del mar… Estos fragmentos de luz se traducen en sus cuadros en pequeños seres misteriosos que él denomina “bellumes”,una palabra mallorquina que designa las manchas huidizas de luz que vemos con los ojos cerrados cuando algo nos ha deslumbrado.

Su pintura no es en absoluto realista sino subjetiva, poblada de imágenes casi abstractas que son lo que el artista ve en sus largos períodos de contemplación de la naturaleza y que él después reinterpreta.

Los enfoques de los cuadros de R. J. pasan rápidamente de los primerísimos planos a las visiones de conjunto, de la concreción a la abstracción, y, en este aspecto, nos recuerdan el mundo del cine.

Últimamente, se ha adentrado en otros modos de captar la naturaleza, tomando notas en pleno vuelo de ultraligero, desde donde las formas del paisajes se disuelven, la superficie se vuelve casi plana, la visión se torna casi abstracta y su pintura se convierte en aérea… flotante.

También se ha vestido de buzo para caminar por el fondo marino y atrapar desde dentro la luz del mar que se filtra desde la superficie e impacta sobre los peces y las algas que se mueven propulsados por las corrientes marinas. Un mundo líquido, de gran riqueza cromática, donde también todo flota, que se traduce en imágenes casi hipnóticas, abstractas, pero llenas de detalles y pintadas de memoria.

Rafael Joan sufre sus cuadros, batalla incansablemente con ellos, insiste una y mil veces hasta el último trazo… y vuelve a ellos… porque “esa pequeña mancha” aún no es exactamente como él quería… Este es uno de sus secretos… Cuestiona su don y esto lo engrandece… Pero esta tormenta nos pasa inadvertida y nosotros sólo vemos el resultado: la luz que finalmente desprenden sus cuadros, la plenitud y la calma extrema que respiran…

Su pintura es purasinceridad, sin ninguna concesión… sus cuadros no mienten…

Expone con regularidad desde el año 1983 en galerías de prestigio de Mallorca, Valencia… En Barcelona, ha presentado su obra en las galerías Metrònom, Dau al Set y, desde 1993, enla galería Trama y en la Sala Parés. Su última muestra ha sido una antológica que le ha dedicado Es Baluard, el museo de arte contemporáneo de Mallorca. Su obra figura en relevantes exposiciones en todo el mundo. Destacados escritores y poetas en escrito sobre su pintura.

Rafel Joan, El pla mig ple, mixta sobre tela

GLORIA MUÑOZ, Barcelona 1949

3/11/2016– 29/11/2016

Gloria Muñoz tiene una gran capacidad para desvelar la belleza, captarla y transmitirla a todo lo que pinta.

En sus composiciones de objetos aflora la conexión emocional que establece con algunos libros, grabados, ropas o flores de su estudio… elementos que a menudo aparecen solo sugeridos y rodeados de una atmósfera espiritual. Son cuadros que destilan un gran poso cultural y que son capaces de evocar muchas cosas.

Los paisajes de Gloria Muñoz expresan las sensaciones, vivencias e intuiciones que ella siente ante la naturaleza. En algunas ocasiones, plasma la fuerza de los elementos: el viento, las rocas, el cielo transparente de un azul intenso… En otras, se trata de escenas de una belleza serena que invitan a dejar volar la imaginación.

Su pintura es fruto de una investigación que la conduce constantemente hacia nuevos temas y formas de expresarse, siempre con un lenguaje muy maduro y a la vez muy comprensible, ya que es una gran comunicadora.

Parte de la realidad, pero no se somete a ella sino que la transforma y se apropia de ella.

Su pincelada, gestual, cada vez más fluida y más libre, responde a un impulso interior que se concreta en manchas incisivas y seguras, en determinados momentos muy cercanas a la abstracción. Domina la técnica hasta poder olvidarla. Su lenguaje es austero, sintético, casi místico.

Gloria Muñoz es doctora en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y profesora de Pintura en la Facultad de esta universidad. Su obra ha recorrido medio mundo: Londres, Ginebra, San Francisco, Nueva York, Hong Kong, Bolonia, Estrasburgo y Madrid, entre otras ciudades. Expone en la Sala Parés desde 1988.

Gloria Muñoz

XAVIER RODÉS, Barcelona 1971

12/01/2017 – 14/02/2017

Xavier Rodés ha escogido el camino de un realismo muy personal para expresar su saber pictórico. Su obra es siempre muy sugerente y cabe destacar el gran dominio de la luz, que sabe matizar convenientemente, según nos describa la intimidad de una naturaleza muerta o la atmósfera de un paisaje.

Xavier Rodés, Red Reedville, oli sobre fusta, 30 × 30 cm

ALEJANDRO QUINCOCES, Bilbao 1951

16/02/2017 – 14/03/2017

La obra actual de Alejandro Quincoces se centra en el paisaje urbano, especialmente en el de Nueva York, Chicago o Bilbao, de donde le interesan escenas de calles, ríos, espacios industriales y también panorámicas inmensas o visiones verticales captadas desde rascacielos.

Son cuadros en los que el artista pone en evidencia la fuerza pictórica de imágenes que van desde un instante fugaz –que se adivina en el movimiento frenético de la gente y los coches– a la luz crepuscular que enciende una nube de niebla y humo… Su mirada romántica busca el efecto de foco, sombras y reflejos en la luz fría del alba o en la cálida de la tarde.

Quincoces plasma y poetiza, con un lenguaje personal inconfundible, la belleza que se esconde detrás de lo cotidiano, e incluso de la parte más dura de la realidad.

Para cada cuadro, elige una paleta de colores reducida que él diversifica en una gran cantidad de tonalidades. Se trata de una austeridad intencionada cuyo objetivo es lograr que la mirada del espectador no se distraiga en detalles y se fije en la emoción que se desprende del conjunto. Para dar aún más rotundidad a su obra, en determinadas zonas, aplica la pintura sobre una capa de materia, creando así grosores y texturas sorprendentes de gran fuerza expresiva.

Plásticamente, algunas obras de este artista nos remiten a pintores del Romanticismo, e incluso al último Turner.

Es licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco. Ha expuesto en las principales ciudades españolas y también en galerías, ferias internacionales de arte y museos de Alemania, Francia, Suiza, Italia y Estados Unidos. Ha sido reconocido con multitud de premios, y su obra figura en numerosas colecciones relevantes, tanto privadas como de museos y fundaciones. Hay abundante bibliografía sobre su pintura.

 

Alejandro Quincoces

ALBERT VIDAL, Barcelona 1969

16/03/2017 – 18/04/2017

Su pintura trata especialmente temas urbanos, reflejando el resultado de la intervención del hombre en los grandes espacios. Pero lo hace de una manera muy personal, que se aleja del paisajismo tradicional.

Le interesan las visiones aéreas de grandes ciudades, tanto las que evidencian la estructura racional de los edificios y el urbanismo –contemporáneo o histórico–, como las imágenes más caóticas que observa sobrevolando metrópolis en proceso de transformación, e incluso de ciudades destruidas por bombardeos en Alemania o Japón y que, a continuación, a menudo pinta en su estado actual desde el mismo punto de mira. Naturalmente, su recorrido llega hasta donde la intervención humana ya casi no es visible, los desiertos o las superficies marinas.

Es un gran viajero y un gran observador, y por eso en su obra encontramos panorámicas de todo el mundo, además de una amplia producción sobre Barcelona.

Albert Vidal mantiene una clara distancia emocional y física respecto a la realidad que pinta. Es como si quisiera levantar un plano de lo que ve y un acta de lo que siente, permitiendo que el espectador perciba el encanto sereno e incluso místico de los espacios abiertos y que, al mismo tiempo, capte los interrogantes que el artista se plantea. Vidal no se deja llevar por el entusiasmo de la realidad, sino que la reflexiona y la hace suya para plasmarla en su propio lenguaje sintético, centrado en los elementos estructurales, en que la composición tiene un gran protagonismo.

En cada cuadro utiliza un reducido número de colores, que hace evolucionar con una gran variedad de tonos. La vibración del color es contenida, tal como la percibimos en las atmósferas de las grandes ciudades… el artista quiere que la mirada del espectador planee sobre el conjunto del cuadro, sin centrarse en detalles ni efectos cromáticos. Su pincelada se basa a menudo en pequeñas manchas, con una técnica que, sin obsesionarse por la precisión –a veces incluso roza la abstracción–, produce un resultado final muy realista.

La trayectoria de Albert Vidal lo ha llevado a exponer en diferentes ciudades de España, y también en París, Japón, Suiza y EEUU. En Barcelona, expone en la Sala Parés desde 2001 y ha realizado algunas instalaciones en espacios públicos. Ha obtenido numerosos galardones.

Es un pintor meticuloso, para quien la composición es un factor esencial. Sus obras están formadas por una cantidad infinita de pinceladas, que llegan a desaparecer visualmente. Por ello, su proceso creativo es muy lento.

Una trayectoria de exposiciones de más de 35 años le ha llevado a presentar regularmente su obra en Barcelona y Madrid, y también en muestras individuales en Nueva York, Milán, Palma de Mallorca y Valencia. Ha participado en relevantes exposiciones institucionales sobre realismo tanto en Cataluña como en varias ciudades alemanas. Expone en la Sala Parés desde 1981.

Albert Vidal, La Mar Salada, oli sobre fusta, 120 × 120 cm

ANNA MIQUEL, Barcelona 1949

20/4/2017 – 16/5/2017

Anna Miquel (1949-2015) ha sido una de las artistas más representativas de la Galeria Trama. Sus obras son testimonio de su vitalidad, energía y entusiasmo hacia el mundo en el que convivía: la pintura.

Con un extraordinario dominio técnico, la pintura de Anna Miquel nos transporta a mundos muy diferentes y, aparentemente inconexos entre sí pero que la artista consigue conextar a través de su obra: el pop art, el cine de animación, las vanitas, Velázquez, el mar… Las referencias que se ocultan detrás de sus pinturas son tan variadas y extensas como su producción, y trasmiten la voluntad que tuvo de superarse día a día, exposición tras exposición. Su trabajo nos sorprendió siempre tanto por la innovación en las temáticas como por las técnicas utilizadas, que comprenden materiales muy diversos como el acetato, la laca y el cemento además de la pintura.

Las obras nos incitan a reflexionar, a adentrarnos y conectar con lo más profundo de nosotros mismos a través de una aparente simplicidad formal

Grandes objetos desproporcionados a menudo ocupan sus creaciones. Elementos cotidianos como un zapato, un pintalabios o una flor se han convertido en una vanitas contemporánea a manos de la artista, invitándonos a reflexionar sobre el paso del tiempo y la importancia de aprovechar al máximo de cada momento.

Anna Miquel fue profesora emérita en la facultad de Bellas Artes de Barcelona. Su extensa trayectoria artística está recogida en diversas monografías y publicaciones. Realizó numerosas exposiciones individuales, colectivas y bienales, de ámbito nacional e internacional. Debe mencionarse también su filmografía de la primera etapa: películas en Super8 y 35 mm por las que recibió diversos premios de cine de animación, y su faceta como escritora con diversas publicaciones de literatura juvenil.

 

Turbulencias, mixta sobre acetato, 100 x 100 cm

ANTONI MAS, Mallorca 1953

18/5/2017- 13/6/2017

La suya es una pintura lenta, meticulosa y perfeccionista, hecha de pinceladas minúsculas que apenas dejan huella.

Entre sus temas preferidos está el mar de Mallorca, que aborda de diversas maneras, ya sea en primeros términos, en que la transparencia del agua deja ver un fondo lleno de colores y volúmenes… o en escenas en las que el movimiento sereno de una pequeña ola se rompe sobre una roca plana, casi escultórica, bañada por el sol de tarde y una luz de mil tonalidades… A menudo, el océano se extiende en paisajes amplios hacia un horizonte de donde emerge una isla rodeada de luz misteriosa… Otras veces, el mar es solo el trasfondo de un bosque donde cada árbol y cada hoja son tratados con un realismo sobrecogedor.

Antoni Mas expresa la emoción que siente ante la realidad, tanto la del paisaje como la de la naturaleza muerta, compuesta admirablemente con flores de una fragilidad casi cristalina, que nos hablan de un mundo ideal y efímero, sutil y delicado.

En otras ocasiones, los protagonistas son frutos de todo tipo resaltados por una luz oblicua, mágica, casi barroca, sobre un fondo pintado con una riquísima gama de ocres y grises que evolucionan para crear diferentes atmósferas de color.

En cada cuadro, el artista nos ofrece una realidad intencionadamente idealizada para hacernos soñar en un universo lleno de serenidad y belleza.

Aparte de sus exposiciones en diversas ciudades de España, Antoni Mas ha presentado también muestras en Roma, Hong Kong, Shanghai, Buenos Aires, Montevideo o Ginebra, entre otras. Ha obtenido numerosos premios.

JOSEP MOSCARDÓ, Barcelona 1951

15/6/2017 – 15/7/2017

Su madurez artística le permite situarse siempre en los puntos donde hay las mejores visiones y describirlas con un dominio de la perspectiva admirable. Es algo que le sale de forma natural.

Con un registro de temas muy amplio, es capaz de pasar de una visión nocturna –en que la luz del día juega con la de la noche y la artificial– a la atmósfera más luminosa y transparente que nos hayamos podido imaginar.

En sus cuadros, encontraremos muchos elementos de nuestra vida cotidiana que contribuyen a dar a su pintura un carácter cercano y atractivo: calles transitadas por coches y personajes, perspectivas aéreas, interiores de bares…

Son escenas luminosas y coloristas, tratadas sin ningún afán simbólico o grandilocuente, sino de una manera desenfadada y directa. Josep Moscardó idealiza los temas y resalta los rasgos esenciales, apostando por la belleza, la armonía y el optimismo.

En su obra, el color es vital y sugestivo; cada cuadro responde a un determinado acuerdo cromático que desarrolla con infinidad de variantes. Es capaz de sintetizar muchas cosas en una pincelada, libre y acertada… Josep Moscardó no pretende describir meticulosamente la realidad, sino ir directamente al grano, al núcleo de lo que él quiere expresar.

Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Jorge y en la Escuela de Llotja de Barcelona. Expone en la Sala Parés desde 1978, y también lo ha hecho en Estados Unidos en muchas ocasiones, así como en Japón y en algunas de las principales capitales europeas.